El 19 de
Marzo de 1997 fue el día que le cambió la vida al Ex-Camarógrafo de Canal 4,
Samuel Valdelamar.
Valdelamar
se caracterizaba por ser un hombre siempre sano, caminaba mucho, viajaba por
varios países e incluso en varias ocasiones viajó junto con el presidente de ese entonces. Estuvo en la casa
blanca (Washington). Él se subía sobre andamios para grabar las mejores tomas y tener
la noticia; sin duda un hombre muy
activo.
También trabajó con muchos reporteros y
entrenó a los que hoy en día vemos en Telemetro Reporta y Canal 4 (RPC)
Poco a
poco enfermó y al momento de recibir la noticia que debían operarlo y removerle un riñón debido a que no funcionaba por problemas de presión arterial, cambia su manera de vivir.
La familia Valdelamar pasó por momentos difíciles, pero siempre lo apoyaron. Su
hija Miriam tuvo que abandonar la universidad para cuidar de él.
“Samy”,
como cariñosamente le llaman, tuvo que realizarse varias hemodiálisis, y con el
pasar el tiempo estaba adelgazando cada vez más. Su doctor tomó la decisión de buscar en la
familia a alguien compatible para donarle el riñón.
Tras
varios exámenes para determinar quién era compatible con Samy para donarle un riñón, sus
hijos y esposa, resultaron negativos al pasar 3 semanas por fin encontraron a
la única persona 100% compatible: su hermano, Camilo Valdelamar que le donó el
riñón .
Lo más
curioso de este caso , es que solo le dieron 10 años de vida despúes del
transplante de riñón. Hasta el
día de hoy han pasado 18 años y es una
bendición de Dios que esté vivo y aun le funcione el riñón. Samy
siempre estuvo en la oración de sus familiares, tomando sus medicamentos
que son 21 pastillas diarias, comiendo saludable y adicional su chequeo mensual
del riñón y en general.
Lo más
importante de esta historia es que el amor, la oración sincera vence los
momentos difíciles y nos alargan un poco más la vida, “nunca dejen de hacerse sus
exámenes anuales” dice Samy, porque es la manera que podamos detectar alguna enfermedad y estar a tiempo
para luchar contra ella, como fue en este caso, el de mi querido abuelo Samy.
-Daniela Amado
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