lunes, 30 de noviembre de 2015

Decisiones

      Hermosa finca, lleva por nombre “Rancho Grande”, los dueños son mis abuelos. Nos encontrábamos al borde de la montaña, observando el magnífico atardecer de un cielo totalmente naranja. Allí estaba él, ese gran señor, que por largo tiempo me enseño muchas de las cosas que se hoy en día, de carácter muy estricto y completamente gruñon, se molestaba muy facil, era un hombre muy correcto, educado y elegante al momento de hablar. Allí estabamos los dos, conversando y observando el cielo, justo pasaban muchas aves y el me explicaba porque volaban juntas, en ese momento logre entender algo que no sabía, como siempre, el me enseñaba algo nuevo. Cayó la tarde y la noche se tornaba oscura, la luna se veía poco, estaba muy nublado, hacia mucho frío, no sabíamos por cual camino regresar, estaba muy oscuro y yo tenia miedo, mi abuelo me dijo: no tengas miedo, yo conozco esta finca como la planta de mi mano. 

          Cuando decidimos tomar un camino empezamos a ver una luz, nos detuvimos porque empezó un viento muy fuerte, de repente apareció ella, una chica blanca de ojos grises y cabello amarillo, fue muy extraño, podía notar la maldad en sus ojos. Mi abuelo le pregunto: ¿quien eres? Ella no respondió, solo señaló un camino y desapareció. 

          Nosotros decidimos tomar otro camino y al minuto ella volvió a aparecer, nos detuvimos nuevamente, sus ojos estaban brotados y su cabello amarillo era mas intenso, ella señalo otro camino y mi abuelo le preguntó ¿porque señalas otro camino? Ella por fin habló y respondió: o toman el primer camino o este será el de la muerte, mi abuelo dijo: aquí no hay camino de la muerte, tu no eres mala, ¿quien te hizo una chica mala? Ella bajo la cabeza y respondió: no importa quien lo hizo, mi abuelo le pregunto ¿que quieres? Ella solo dijo: ser buena, como ustedes.

            Ella me señalo, me dijo: ven, acércate, tu me puedes ayudar, con miedo y sin decir una palabra me acerque dando un solo paso, ella dio dos pasos y dijo: ven, no te pasara nada, termine de acercarme, me dio su mano y me pregunto: ¿puedes ayudarme?, le dije: sí, si es para bien, con gusto me dispongo a hacerlo, me dio su otra mano y ella cerró sus ojos, empezó a ventear muy fuerte los arboles se movían de lado a lado, las hojas secas volaban y el frío era cada vez mas fuerte, su piel cambió totalmente, ya no era tan pálida, sus ojos volvieron a un estado normal, su cabello se veía natural, me sorprendí y aun seguía asustado, ella nos dijo: vamos a cenar, tengo muchas cosas que contarles.

          Logramos llegar a casa, mi abuela nos esperaba ansiosa para cenar y justo cuando vio que veníamos con una extraña mi abuela pregunto ¿Que pasa? ¿Quien es ella? Ya mi abuela iba a tomar un bate para defenderse, mi abuelo le dijo: calma mi amor, ella es amiga Carlos, se la encontró en el camino, y tienen mucho por hablar. Mi abuela se calmó y nos dirigimos a cenar, luego de cenar mis abuelos se quedaron dormidos y pude hablar con esta chica, estaba algo nervioso y ansioso por saber quien era ella.

          Me dijo: Me llamo Priscila, tengo 20 años y no temas, conmigo no te pasara nada, le dije: Me llamo Carlos y tengo 24 años, espero que todo este bien contigo. Ella estudia psicología, le encanta conocer personas, escuchar sus historias y ayudarlas, aunque es un poco penosa ella ama lo que hace.

          Pronto tendrán mas de esta historia, continuará...


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