viernes, 23 de octubre de 2015

Mi Cuarto

Poema por Kayc James


¿Cuándo te vas a arreglar solo, 
Mi querido cuarto?
¿Por qué no aprendes a limpiarte
Por ti mismo?
Ayúdame a no dejar mis cosas
Tiradas en tus pisos.
Conviértete en un oasis 
Así como en el desierto,
Cada vez que mi mamá 
Pase por tus puertas.
Evítame el regaño y 
Prometo limpiarte.
Hazte más grande cuando necesite espacio
Y quédate así pequeño cuando necesite abrigo.
Sé que pido mucho que 
No podrás cumplir
Pero igual nada cuesta soñar 
Si me obligaron a escribirte este poema.


martes, 20 de octubre de 2015

En camino a la universidad

En camino a la universidad

        Eduardo Jesús López Moreno, joven madrugador y agradecido con la vida. Señala que al ir a su universidad todo los días él prefiere caminar ya que ahorra dinero, tiempo en el tráfico y llega más temprano a sus clases que utilizando transporte.


         El joven estudiante indica que mientras él tenga salud lo hará porque el caminar sirve como ejercicio y es una  forma de sentirse bien con él mismo, ya que mientras lo hace, en su mente va conversando con Dios y dándole gracias porque le regaló dos piernas para disfrutar y utilizarlas. 

Días para su partida

Días para su partida

   Octavio Moreno, panameño de 78 años, fue un hombre luchador y su único objetivo era ver a sus hijos en unión familiar.
Todo empezó en un día regular de trabajo en su finca donde a la hora de la tarde tuvo una recaída y no reaccionaba, su hijo quien trabajaba estuvo muy angustiado y lo llevó al centro médico más cercano del pueblo en la provincia de Herrera para que fuese atendido.

Al pasar los días la familia ya no lo veía con el mismo entusiasmo que tenía para trabajar. Pasaron las semanas y la actitud del señor Octavio era distinta, se le olvidaban las cosas, siempre mal humorado y no comía; la hija mayor al ver eso, tomó la decisión de llevarlo al médico pero el mismo no supo dar respuesta de lo que le pasaba, ́para ese entonces el señor tenía 65 años.

Como la situación de Octavio fue cada vez peor y ya habían pasado dos años, a los 68 se lo llevaron a la Capital para hacerles una series de exámenes y ver lo que le pasaba y allá si le dieron respuestas, donde un doctor le informo a su familia que era diagnosticada con la enfermedad del alzheimer, la misma causa problemas con la memoria, forma de pensar y carácter o de comportarse.

Esta enfermedad no es una forma normal de envejecimiento, en este caso para el señor Octavio sí lo fue. Actualmente esta internado en un hospital de Chitre, ubicado en la provincia de Herrera. Debido a su avanzada enfermedad, ella a jalado consigo a infecciones en el hígado y los pulmones.

Para el 2014, obtuvo el señor 4 recaídas por motivo de infecciones y 3 por enfermedad. Los doctores que lo han atendido le comunican a la familia que no hay remedio y solo queda esperar en un milagro o la llamada de Dios para que Octavio se despida de la tierra y descanse en paz.

Para su esposa, hijos, nietos y bisnietos es muy duro la noticia que le informa el doctor y ellos tienen fe que Octavio los acompañara por muchos años más, aunque especialistas digan lo contrario.
Su esposa Ana de Moreno siempre que recibe una mala noticia de su esposo, la respuesta de ella ante cualquiera persona es “el ́único que toma la decisión final es Dios”. Y para el segundo nieto de Octavio Moreno, le es muy duro aceptar la realidad pero prefiere que su abuelo descanse, ya que es un héroe y no merece seguir sufriendo de esa manera.

martes, 13 de octubre de 2015

Valiosas palabra de aliento para seguir estudiando y ser alguien en la vida


        Los estudiantes de la Universidad Católica Santa María La Antigua tuvieron el honor de recibir a una profesional que les compartiera su experiencia como escritora y partícipe de la revista Ella, fue invitada por el profesor Mario Muñoz quien dicta la clase de comunicación creativa, lectura y redacción.

       Durante la exposición de la Lic. Klenya Morales, los jóvenes pudieron observar las novelas que ha escrito y algunas revistas que son producidos por ella.
Fueron dos horas donde los adolescentes podían reflexionar de lo que en realidad quieran ejercer en un futuro. Ya que la señora Morales indicó que todo en la vida es sacrificio y sí uno no se arriesga a conseguir o hacer lo quiere, no podrá entonces hablar de esfuerzo. Ella estudio la carrera de derecho y ciencias políticas en la Universidad de Panamá le gustó pero no la llenaba, es decir a que le gustaban otras cosas y entre esas estaba la lectura y redacción.

       “Es muy importante experimentar nuevas formas de trabajar”, así expresa la sra, Morales cuando hablaba del avance que ha tenido la ciencia y la tecnología. Señaló que antes todo era manual y había que leer grandes libros e ir a biblioteca para complementar los trabajos ya que no existía el internet, apenas el medio llega al mundo, para el individuo todo se le hace más fácil ya que no tiene que trasladarse de un lugar a otro para conseguir alguna información, todo se puede hacer desde un dispositivo electrónico como es el computador, celular y tablet. Esto es en cuanto a nuevas formas de trabajar y hacer las cosas.

       Otro punto muy interesante brindado por la experta que llego al oído de muchos estudiantes y es cuando hablo  sobre el periodismo ya que no es solo hablar o leer algo para un público o audiencia sino tener las ganas de informar y que las personas se enteren de lo que pasa en la actualidad. También dijo que a quien en verdad le llame la atención irse por esa rama de  la comunicación social debe estar anuente que es un trabajo riguroso y quizás las paga no sea la mejor. Ella lo dice porque su padre es periodista independiente y él lo hace porque le gusta y le nace, no por el dinero. 
        Como estudiante estoy totalmente de acuerdo con lo señalado por la licenciada pero siento que sí, no es muy bien pagada es porque los periodista no le dan el valor que esa labor se merece, y con esto coloco el ejemplo de los doctores, los abogados, ingenieros, ellos reciben buena paga y es por el significado valioso que le tienen a su trabajo.

     Todo estudiante debe tener las agallas para hacer lo que ama y nunca ver los obstáculos como algo imposible, sino como muros que se pueden saltar. Gracias a la profesional he pensado más en cuanto (yo) como estudiante y es que, sí quiero lograr ser un periodista ejemplar tengo que seguir practicando en mi redacción, lectura, investigación de temas y hacer que mi mente trabaje más. Y no solo tener la ansiedad de que llegue el momento para ejercerlo sino que desde ya tengo que pulirme como joven para cuando llegue la hora todo se me haga más fácil.

      Las palabras brindada por la invitada fueron muy interesantes y quien la haiga escuchado sin entretenerse habrá sacado un buen provecho de varios mensaje que regalo a los estudiantes.

Escrito por Eduardo Jesús Lopez Moreno

Gritos de auxilio entre los panameños (Realizado por una dramatizacion en clases)

Gritos de auxilio entre los panameños

       La población panameña exige el agua para subsistir ya que es importante para el uso diario, sin ella los niños no pueden ir a las escuelas, los adultos al trabajo y los enfermos  estarían cerca de cualquiera infección. Además que por el fenómeno del niño, el calor es más intenso en el país.
Ante la problemática el presidente de la República Juan Carlos Varela, anunció en cadena nacional resolver cuanto antes el problema, ya que el agua es un recurso vital de gran importancia para todos los seres vivos en su subsistencia.

       El presidente dirigió un mensaje para los habitantes del país, es del no malgastar el agua dejando las llaves de la cocina, baño, lavandería y mangueras abiertas, no contaminar los ríos, lagos y playas. Además señaló lo importante que es ahorrar y reutilizar en el caso de lavar los autos.

       Palabras dirigidas por la máxima autoridad, toca corazones de los panameños que harán reflexión de la misma para obtener una mejor calidad de vida.

Escrito por Eduardo Jesus Lopez Moreno

lunes, 12 de octubre de 2015

Vanessa, la secretaria de su vida.

      A seis horas de la capital de Venezuela, un municipio pequeño, acogedor, al que el tiempo no le afecta, casas y viejos edificios, una avenida principal, la misma de hace cuarenta años atrás, donde la necesidad abunda y las riquezas solo se encuentran en un grupo mínimo, Anaco. A las doce del mediodía de lunes a viernes caminaba a su casa al salir de la escuela, Vanessa Nuñez con una falda larga, medias altas y una cola alta de medio lado, eran los 90’s.

Arriba de una oficina, al lado de un gran patio donde acostumbraba a jugar, estaba su hogar. Un apartamento humilde y de pocos metros, con cocina de madera y desgastados muebles. En este segundo piso aprendió lo divertido de saltar en los muebles y lo valioso que es vivir en familia. En tres escuelas diferentes pero siempre el mismo hogar, junto a sus padres.
Estuvo en la guardería y primaria en un colegio privado, al llegar a secundaria las cosas se complicaron, ya no tenían como pagar. Entró al primer ciclo, una institución educativa descuidada, baños que no conocían de higiene y ni hablar de la cafetería, era difícil saber que tenía más grasa; el suelo de la cocina o la comida. A Vanessa le gustaba, fue fácil conseguir amigos. Como por ahí dicen “lo bueno dura poco”, estuvo solo tres años en este lugar y se fue al Colegio Bella Vista donde culminó sus estudios.  

Como todos, creció y se topó con la dura realidad de que su familia no siempre tenía como pagar los gastos, al culminar su sexto año empezó a trabajar, dejando  la universidad para después. Ahora al salir del trabajo la veían cada día al pasar las cinco de la tarde por aquella avenida principal, escasa de iluminación, caminar a casa.

Richard, un hombre con ínfulas de superioridad, palabras bonitas y algo de decencia hipócrita, decidió robar el corazón de la señorita Nuñez, ella se dejó llevar sin pensar que desde ahí su vida cambiaría para siempre.  Meses después aparece la noticia de que a la familia Nuñez, la cigüeña traería otro integrante, Vanessa estaba en cinta. Nadie lo esperaba.
Al enterarse Vanessa caminó de un lado a otro en el patio al lado de su apartamento, así pasaron los nueve meses, ella y su inquietud sobre el futuro. Dejo el trabajo y apareció Astrid, la bebe de la casa, y así como apareció ella, Richard se ausento y no volvió a aparecer en sus vidas.

La virtud de la vida es que te permite surgir a pesar de las adversidades y fue así como lo hizo esta valiente mujer, encontró un nuevo trabajo en el que disfrutaba estar y tres años después, paso lo que ella pensaría que no volvería a ocurrir, llego otro hombre a la vida de ella y su pequeña niña. Alberto, quien se unió a la familia de estas dos mujeres, las cuido y las ayudo.

Un comerciante, en un pueblo tranquilo, el con suerte, trabajaba para aquella minoría que solo se asociaban entre ellos mismos. Sus ingresos les permitieron comprar una pequeña y humilde casa cerca de los abuelos maternos de Astrid, los únicos que ayudaron a Vanessa  durante esos tres duros años.

Vanessa ahora cuenta con su familia, su bebe tiene nueve añitos,  una relación con Alberto estable y vela por el bienestar de sus padres. Trabaja en la universidad de Anaco organizando el papeleo. Desea retomar sus estudios, tener un título y ser un ejemplo para su hija.  

viernes, 9 de octubre de 2015

Los 10 Mandamientos del Comunicador Creativo


Por: Alejandra Marulanda, Daniela Castro, Glenn Crowe, Isaac Solís y Kayc James.

         Así como Dios le dio mandamientos a su pueblo y los países se rigen por leyes, los comunicadores sociales tienen reglas que cumplir.
Hay muchas expectativas que llenar en este mundo donde el ser humano necesita estar siempre informado de lo que pasa a su alrededor y nosotros consideramos que estos son los 10 Mandamientos para todo comunicador creativo y comprometido con su trabajo.
     
I.
Nike: Just Do It. El comunicador creativo debe ser pro-activo y determinado. Solo hazlo, se atrevido, que nada te de miedo.
II.
          El comunicador debe ser persistente y persuasivo. Nunca darse por vencido con una idea, no hay ideas malas, tal vez no es el momento adecuado pero habrá un momento para publicarlo.
III.
          El comunicador creativo debe ser curioso y creativo. Si no tienes interés hasta por las mínimas cosas que pasan a tu alrededor, ¿Cómo descubrirás algo que el mundo no ha conocido?
IV.
         El comunicador debe ser sociable y amable. Si no te gusta socializar, ¿Cómo vas a comunicar?, si no eres amable ¿Quién querrá hablarte?
V.
         El comunicador debe tener un buen sentido del humor. Debe saber reírse de sí mismo y hacer reír a los demás.
VI.
         Debe ser preciso y conciso. En el siglo 21 a la mayoría de las personas no les gusta leer y debemos ser capaces de captar la atención del público de la manera más precisa posible.
VII.
         Debe ser flexible y dinámico. Hay que estar abiertos a la mayor cantidad de temas posibles, ser siempre objetivos y no necesariamente poner nuestros sentimientos dentro de los temas que queremos presentar, dependiendo de la naturaleza del medio o del lugar donde queramos compartir nuestras publicaciones.
VIII.
         Tiene que estar siempre dispuesto a escuchar ideas y opiniones diversas. En este mundo de la comunicación tenemos que estar muy pendientes del “feedback” que recibimos, sin así irrespetar las opiniones de los demás.

IX.
        El comunicador debe aprender de sus fracasos. Nunca se pierde, siempre se aprende y de esto ya no hay que escribir más nada.
X.

        El comunicador debe ser culto cuidando su ortografía y teniendo siempre coherencia en los temas de los que vaya a hablar. Nunca se escribe nada si no se sabe del tema.

Si sigues estos consejos, de seguro serás el comunicador más creativo y profesional de tus tiempos, sin copiarte de las ideas de los demás y así manteniendo tu estilo propio.
¡SUERTE Y A ESCRIBIR!
Decálogo de un comunicador creativo


Por: Patricia Brandao, Mónica Herrings, Valerie Gutiérrez, Juliette Orta, Alicia Maitín, Jose Carlos Vásquez.

     1. Sé creativo(a).

2. Siempre ten a mano donde escribir.

3. Lleva contigo un diccionario.

4. Lee todo tipo de géneros.

5. Mantente informado y actualizado.

6. Cuida tu ortografía y gramática.

7. Sé ordenado.

8. Transmite enseñanzas.

9. No copies los trabajos.

10. No tengas miedo a compartir tus trabajos.




RECORDAR ES VIVIR




Recordar es vivir


      Caminando sobre pastos verdes rodeados de muchos árboles, animales y al caminar oír solo el cantar de los pájaros, y el sentir la frescura de la brisa es así como Carmen De Obaldía, llamada también “carmencita” por su familia y seres queridos recuerda su infancia.

      Al crecer fue descubriendo nuevas cosas y en ella veía algunos cambios que no sabía explicarse pero lo que sí reconoció fueron las palabras de su padre que desde niña le decía lo mucho que la quería y de su madre la única persona que en verdad la entendía.

        La señora Carmen, es panameña de 46 años, le encanta leer porque  a través de una buena lectura puede viajar a un mundo lleno de palabras que a ella la hacen pensar en miles de ideas para desarrollar en sus tareas de la universidad porque aún ella sigue estudiando y proponiéndose nuevas metas ya que es su entretenimiento y le apasiona.
       Le gustaría regresar al pasado para brindarle el apoyo que sus seres queridos para ese tiempo le regalaron a ella.
     Su padre murió de infección en la próstata hace tres años, siempre fue un hombre humilde, luchador, dedicado a la familia  y a pesar que no obtuvo una educación le enseño sobre costumbres y valores que siempre deberá seguir. Por lo tanto su madre sigue siendo una mujer con ganas de triunfar, ella es modista y el gran anhelo es ver a su hija Carmen en unión familiar. 

       El gran apoyo de su juventud fue por parte de su tía Manongita de Obaldía, quien murió de cáncer estomacal hace un año. La señora Manongita fue la mano derecha de carmencita y el  apoyo económico en sus estudios. La señora Carmen hoy esta arrepentida por no aprovechar todo los recursos que se les brindo en aquel tiempo y quisiera tener nuevamente 19 años para iniciar su educación superior continua y no perder el tiempo. Pero está anuente que es imposible ir al pasado, solo le queda el presente y conquistar el futuro.
       Actualmente trabaja de administradora en el departamento de Divulgación y Comunicación Institucional en la Universidad Católica Santa María La Antigua. Le encanta su trabajo pero no la llena espiritualmente con eso ella quiere indicar que no le gusta solo trabajar para servir a empresas sino que ella sueña con ayudar a personas de bajo recursos económicos o aquellos que sufren de alguna discapacidad. Ahora solo queda esperar lo que Dios le tenga preparado, ya que no tiene pareja e hijos y vive sola.
        Si Dios le diera una segunda oportunidad de corregir alguna etapa de su vida, ella elegiría la adolescencia ya que fue muy rebelde para ese entonces, no tenía un criterio formado y no sabía las decisiones que tomaba.
Nunca tuvo lujos pero si apoyo, no tenia de que preocuparse solo de salir adelante. Mientras antes recibía ayuda por parte de su familia ahora está prácticamente sola, donde solo observa el pasar del tiempo y se mira en un espejo ella sentada en un sillón completamente sola.
         Realmente la señora Carmen De Obaldía es una mujer que tiene deseos de ser una herramienta de apoyo para la sociedad. Hoy en día muchas jóvenes se quejan de lo que tienen y solo piensan en pedir más y más, sin ver la realidad y el valor que tienen las cosas.
       La vida está para disfrutarla, ser feliz, ayudar a los prójimos, amar con el corazón a todos los seres vivos que existen en el mundo.Para terminar concluyo diciendo << agradécele a Dios por lo que tienes y por lo que te da,  aprovecha las oportunidades que te de la vida, ignora lo malo y acepta lo bueno >>.

Escritor Eduardo Jesus                  Lopez Moreno

 


814

814

por Tiffany Wang



           Son las 3:45  de la tarde de un jueves en abril, quince minutos para que se acabe la clase de Derecho Mercantil, Rebeca recibe un mensaje de su amiga Amy.
“¿Ya saliste?” lee Rebeca mientras trata de esconder el teléfono.
“Como en unos quince minutos se termina la clase” Rebeca le escribe devuelta a su amiga. “Te veo a las cinco en la salida de tu centro de idiomas”.
Dos minutos después, Amy responde: “Sí, pero creo que me tardaré un poco. La profesora llegó tarde y ni he empezado a presentar”.
Rebeca le responde pocos minutos después “tranquila, yo te espero”.

Culminada la clase, Rebeca es la primera en salir. No aguantaba estar otro minuto más encerrada en ese salón de clases que parecía más como el desierto Antártico. Camina hacia la parada del autobús mientras disfruta del clima soleado pero no muy caluroso. Se sube al bus 74 y se sienta a lado de una ventana. A diferencia de muchos, Rebeca no utiliza el celular en el bus porque le da mareos leer cuando siente que está en movimiento. Mira el paisaje de la ciudad, las personas caminando, las motos y carros que pasan a lado del autobús. Mira los rascacielos y se imagina después de graduarse, poder trabajar en el departamento legal de cualquiera de las empresas que tenga sus oficinas en uno de esos edificios. Se percata que se está acercando la parada de la universidad donde está localizado el centro de idiomas cuando ve el parque que usualmente iba a correr cuando vivía en esa parte de la ciudad.

Se baja del bus y camina hacia el campus. Pasa y ve una estatua de  alguna figura importante de la universidad.  Mientras atraviesa por los jardines llenas de flores  coloridas y aromáticas, le escribe a  Amy “Ya llegue. Voy para tu edificio”. Llega al edificio del centro de idiomas, toma el ascensor y llega al piso  ocho.  Al salir del ascensor, aprecia la vista aérea que tiene de la biblioteca, unos estudiantes tratando de meterse las ideas por la cabeza y otros hablando entre ellos. Rebeca camina hacia el salón de Amy, el 814. Ve que todavía no ha terminado y decide irse a sentar en el sillón de cuero negro que está al final del pasillo que usan los estuantes para estudiar o tomarse una siesta. A los cinco minutos sale Amy de clases. Ve a Rebeca sentada usando su celular y va hacia ella.  Se dan un abrazo fuerte de cuatro segundos porque no se habían visto en un largo tiempo después de su graduación de secundaria, seis meses para ser exactos.  Eran amigas desde séptimo grado cuando Amy  y Rebeca tuvieron que trabajar juntas para un proyecto de la clase de ingles.  Aunque muy diferentes, las dos han sido muy buenas amigas al pasar de los años.
“Hola”, saluda Amy
“Hola,  ¿Cómo te fue?” responde Rebeca felizmente de ver a Amy
“Bien. La profesora es muy flexible, asi que creo que nos fue bien”, bromea Amy. “Ire al baño rapidito y de ahí salimos”.
“Ok, vamos” dice Rebeca
“Pero se me quedo el cuaderno en el salón y mi celular cargando. ¿Puedes ir a buscarlo mientras que voy al baño?”, pregunta Amy. “Es en el 814”
“Dale, no hay problema”, responde Rebeca un poco irritada. “Te veo en la salida del campus”.
Amy va al baño del piso de abajo porque usualmente en la hora de salida se llenan los baños de ese piso. Rebecca entra al salón 814 y prende la luz. Las paredes pintadas de blanco con mapas del país colgado en la pared y otros avisos que dicen “Recicla los Papeles” y “Apague la luz cuando salga”. Mientras Rebeca busca el celular, una ráfaga de viento atraviesa por la ventana causando que se cerrara la puerta. Rebeca no se percata y sigue buscando el celular. Lo encontró finalmente. Estaba conectado en la parte trasera del salón tapado por las sillas. Lo agarra y pasa por las sillas para coger el cuaderno de Amy y se dirige a la puerta. Trata de abrir la puerta pero no puede. Sacude la manigueta múltiples veces con desesperación. En ese momento se dio cuenta que la puerta se dañó, que se quedó encerrada.  Intenta llamar a Amy pero se percata que es inservible, el teléfono de Amy está en sus manos. Golpeando la puerta, grita por ayuda. No hay nadie en el piso ocho para ayudarla. Son las 5:30pm, ya todos los estudiantes se fueron. Rebeca suda frio y siente los latidos rápidos de su corazón.
“Tranquila, tranquila, Amy subirá a buscarte”, Rebeca se dice a sí misma para calmarse. “Ay Dios, porque me pasa esto… tranquila”
Rebeca es de una personalidad fuerte, le gusta estar en control. Ahora no está en control, se siente desesperada y no sabe qué hacer. A Rebeca le da vuelta todo, se cae y se golpea con una mesa y  termina desmayada en el piso por la ansiedad y alteración que tenia.

Después de salir del baño, Amy  se dirige a la puerta del campus como habían acordado. Pasaron diez minutos y notó que Rebeca tardaba mucho en regresar.  Decide regresar a buscarla temiendo que Rebeca se haya perdido en el campus o fuera a otra salida que no era. Llega la salón 814 y ve a Rebeca en el suelo. Trata de abrir la puerta pero no logra. Le grita pero no parece poder escucharla. Amy trato de buscar a alguien pero era en vano, no había nadie.  Amy temía por Rebeca. Vio sangre en el piso y pensó lo peor. “qué tal si se golpeo la cabeza y tenga una hemorragia interna” pasó por la mente de Amy. Ella necesitaba rescatar a su amiga. Fue al salón de alado y abrió la ventana.  Su plana era salir por la ventana y tratar de entrar por la ventana del otro salón. Cuando intentó subirse, un hombre la agarró. Era un bombero. Ella estaba agradecida que llegara ayuda y a la vez  se preguntaba como supieron  todo lo que estaba pasando. Los bomberos derriban la puerta con un mazo y llegan los paramédicos para atender a Rebeca.  Los bomberos le explican a Amy que Rebeca había llamado al 911 y diciendo que estaba atrapada en un salón de clases.
Amy se acerca a Rebeca mientras los paramédicos la revisan y le dice “tu siempre estas llena de imprevistos”.
“Querrás decir que siempre estoy preparada, en control hasta el final” le responde Rebeca con una sonrisa mientras que le terminan de desinfectar la herida que tiene el brazo izquierdo. 

Sacrificios por la Familia

                                 

por Tiffany wang

      Loo Wei Tai o conocida como Ceci es una señora nacida en la provincia de Guangdong, China. Como primogénita de una familia tradicional de bajo recursos, no  recibió el afecto por parte de sus padres y ha tenido que sacrificar muchas oportunidades de estudio. En vez de jugar con sus vecinos en las tardes de verano, ella se la pasaba bajo el caluroso sol recogiendo las siembras de la temporada.

       Al nacer sus hermanos, le tocó velar por ellos, mientras sus padres salían a trabajar. No sólo era alimentarlos, sino también cargarlos por la espalda para llevarlos a la escuela. 

       En su adolescencia, en busca de un mejor futuro para ella y su familia, decidió casarse con un hombre que conocería por primera vez cuando llegue al nuevo continente. Ella asegura que tuvo suerte porque su futuro compañero de vida no era ciego ni inválido.

        Al pasar de los años, con mucho sudor en la frente y trabajo duro, pudo traer a su familia a Panamá. Siempre recalca que esa fue la mejor decisión de su vida, que daría todo por brindarle una mejor calidad de vida a sus padres que le dieron la mejor regalo que es el de la vida.

SALA DE ESPERA

Sala de espera



Por: Maricarmen Hernández 


     Apenas llegó, un tirón de corriente recorrió su cuerpo. La sala estaba fría y se podía percibir un leve olor a suero en el aire. Subió el cierre de su abrigo y se sentó en la silla del medio en la última fila, dónde acostumbraba. Cruzó las piernas y esperó a que la enfermera encendiera la televisión. Aquel día había sido bastante tranquilo a comparación de otras ocasiones, el hospital se encontraba “en calma”.

       Los consultorios estaban ubicados después de un mostrador de mármol, de apariencia tan álgida como el recinto. Las puertas estaban cerradas y solo se podía apreciar el brillo de las plaquitas con los respectivos nombres de los diferentes especialistas.
    Debía esperar allí un buen par de horas, su hermano terminaba el turno a las cuatro de la madrugada del día siguiente. Procuraba ir preparada para la larga jornada. Llevaba consigo siempre una mochila con un buen libro, un cuaderno y un lápiz, un Nintendo DS, su teléfono celular y suficiente dinero para comer. Ya conocía a todo el personal: enfermeras, doctores, administrativos, conserjes y paramédicos; conocía cada esquina de aquella gran estructura llena de historias (que también conocía). Llevaba visitándolo desde que tenía unos 13 años y actualmente contaba con 21. No le sorprendía ni perturbaba nada, estaba, como dicen, “curada de espanto”. Sin embargo había algo que no le aburría en lo absoluto, observar las personas que llegaban a aquella sala de espera. Suena extraño, pero, le gustaba ser espectadora de tantas y diferentes historias, unas trágicas o milagrosas y otras alegres o de rutina, pero todas tan interesantes como cualquier libro de historia, pues, las personas son como textos, tan diferentes y tan semejantes a la vez.

         La noche llegó. Las luces de la ciudad se avistaban por los vidrios del edificio. Había entrado la próxima enfermera de turno en la lista, la señora Mariana. Le saludó con una sonrisa y se ubicó en su puesto de trabajo. Acababa de empezar su momento favorito del día, irónicamente, la noche; algunas veces agitadas y otras tranquilas. Personas, no, pacientes de todas las edades entraban con sus dolencias y salían no curadas pero puede decirse que en vías para mejorar. Gritos, risas, llantos, estornudos, susurros y tos era lo más común que solía escuchar.
     Muchas veces le habían hecho la pregunta ¿cuál es tu lugar favorito? Le tomó mucho tiempo darse cuenta de que no había mejor lugar que ese, el lugar dónde podía observar a cualquier persona en su faceta más humana, más sensible, además de todas las historias que cada silla y pared guardaban como secretos con el paso del tiempo, la sala de espera.