Bajo su Luz
Camino hacia tí, te observo. Estudio tu suave respirar; cómo lentamente se expanden tus costillas e inmediatamente reducen. Puedo escuchar el movimiento de tus músculos, y sentir la energía fluir por todo tu cuerpo. No me puedes ver, no me escuchas, y a pesar de tus sentidos superficiales, percibes algo; tienes una sensación curiosa que no puedes explicar. Sabes que estoy aquí.
Podía sentir un fuerte aroma a jazmin, o talvez lavanda; nunca desifró cual; la rodeaba, era abrumador.
De pronto despertó en pánico, sentía que había dormido en un ataúd enterrado, encadenado a las antiguas raíces del planeta.
Rodeada de maleza, bajo la luz del plenilunio sangriento, se levanta, y como si fuera la primera vez sus piernas se desmoronan y cae sobre la salvaje hierba; al segundo intento logró mantener el equilibrio y paso a paso avanzaba por las gigantes malas hierbas que obstruyen su vista. De repente nota un pequeño camino formado por hierbas perfectamente podadas. Dirigiéndose al camino, no pudo evitar la sensación de su cuerpo estremecerse, escuchó un pequeño silbido, gentil, dulce y musical, que provenía de su área de inicio; volteó. No sabía dónde estaba, necesitaba respuestas. Inició una breve caminata al inicio; al llegar puede ver un cuerpo en el suelo; percibió nuevamente el extraño aroma, aún no podía descifrarlo. Se acerca a la mujer; reconoce a esta persona, su cabello, su piel, su respiración -¿Por qué es tan familiar?-. De repente la mujer despierta en pánico, y observa su alrededor, extrañada, al ver en dónde está.
Identificada se le acerca, -No te alteres, todo está bien. ¿Cuál es tu nombre?- La mujer no respondió, ni reaccionó a su pregunta. -No sabes que estoy aquí-, dijo con extraña calma; Se sentía transparente, talvez como un espectro; invisible a la vista, al oído y al tacto. No era nada, no era nadie.
La mujer intentó levantarse del suelo dos veces, la segunda fue la triunfante. Inició su caminata y ella a su lado en busca de respuestas. Luego de un tiempo, se escucha una melodía, un suave silbido proveniente del inicio. La mujer voltea, se dirige calmadamente a él.
-No puede ser!- dijo en pánico, y como una bala corrió al inicio; -Es imposible-, se repetía una y otra vez. Al llegar, vió otro cuerpo exactamente en el mismo lugar, respirando lentamente. Al fin pudo reconocer su propio cuerpo respirando calmadamente bajo la luz de la Luna de Sangre.

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