lunes, 30 de noviembre de 2015

Lejos de casa



 
    Siempre que pienso en esta historia recuerdo como ella con gracia cuenta, que le gritaba a su amiga la gorda “corre corre Gladis vamos hermanita”,  es así como una joven en busca de cumplir sus sueños llega  ilegalmente a Estados Unidos, fue a ganarse una ‘’plática’’ con la idea de volver pronto a Colombia, pues allí la esperaba su hijo de un ano que dejo con su madre.

    Sus primeros días transcurrieron en el frio invierno de Nueva York,  sin ropa apropiada y sin un lugar donde dormir le toco lavar pisos y baños, el sueño de una ‘’plática’’ se convirtió en cómo sobrevivir en un lugar donde ni siquiera hablaban su mismo idioma, ella con orgullo dice ‘’como buena colombiana no me detuve  por nada’’,  fue así como pronto empezó a mandar dinero a su casa.
    Sus días pasaron entre comidas rápidas y frías, de un lugar a otro respirando olor a detergente y cloro, productos que rápidamente crearon un imborrable huella en sus manos, esto la llevo a querer regresar a su país pues eran sus herramienta de trabajo.
    
En el momento que decide con toda determinación volver a casa llego algo inesperado, una amnistía para ilegales, sin nada que perder y con la ilusión de estar legal en ese país para un mejor trabajo, se presentó con su actitud despreocupada y sus manos en carne viva, le dijo a la mujer que la atendió que mirara sus manos, que ella no era una delincuente y que solo esperaba darle un futuro a su pequeño hijo y fue así como sin creérselo paso a ser residente de los estados unidos.
 

 

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