(Jorge Bergolio, Papa Francisco)
El peor acto de egoísmo, las mujeres exigen tener derecho sobre su cuerpo, con el fin de decidir si dan a alguien el derecho a la vida. Algo en la lógica de esta situación está fallando.
Hemos visto a lo largo del tiempo ocurrir
tantas cosas, casos temibles de violación, enfermedades mortales, riesgos que
se relacionan con la llegada de una pequeña persona a este mundo. Aún más,
tenemos el conocimiento de grandes historias, mujeres que superan cualquier
obstáculo y nos inspiran a seguir adelante. Me pregunto entonces, ¿qué
significado tiene la vida para una dama que decide no ceder esa oportunidad al
mundo?.
Ahora, hablemos de la mayoría, el foco de
interés. El gran porcentaje de casos de abortos son criaturas producto de
relaciones sexuales irresponsables, falta de recursos, jóvenes sin
conocimiento, parejas ignorantes e incluso “una noche de copas”. Es inaudito
pensar que es justo abortar a un bebé.
Espero el momento en que los seres humanos
aprendamos a aceptar las consecuencias de nuestros a actos y no seguir innovando,
haciendo uso de la tecnología para evadir nuestra culpabilidad.
Nuestra sociedad, al menos en Panamá y la
región, donde abunda el analfabetismo y la ignorancia, la pobreza, donde
gobierna el populismo, hacer legítimo el aborto no puede ser una opción.
Este, en lo que a mi concierne, no es un tema
de religión o salud, es un tema de crecimiento o hundimiento social, de
valores, respeto a la vida.
Sigamos hablando del asesinato, de las
personas que están privadas de libertad por quebrantar los derechos de las
demás personas… ¡Esperen!, por un momento olvidé que hablábamos de arrebatarle
la vida a un bebe o del aborto, si así le quieren llamar. A mí me es igual.
No sé
cuál será el final de estas discusiones. Yo agradezco la oportunidad que me han
dado de conocer la belleza y crueldad de la vida. Celebro porque me dieron la
oportunidad de decidir estar aquí, y la mejor manera de hacerlo es diciendo
NO al aborto.

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