lunes, 30 de noviembre de 2015

Bello Puerto del Mar




    En el abandonado puerto de Buenaventura donde la brisa lleva el sabor de sus habitantes, un pueblo de gastronomía exótica y gente alegre, los días transcurren bajo intensa humedad altas temperaturas y música en cada esquina.
    Daniela llega a este lugar cada ocho días, ella vive con su padre en la ciudad de Cali ubicada a dos horas, para ella no hay nada mejor espera los fines de semana con ansias pues es allá donde sale a mojarse bajo la lluvia descalza, buscando los charcos más hondos para saltar con sus amigos de piel morena, raza que caracteriza esta zona del litoral Pacífico Colombiano.
    Ella es hija única, su padre dedicado a criarla de tiempo completo pues su madre murió cuando era muy pequeña por causas desconocidas, algo que la hacía sentir muy sola, ella siempre soñaba con una familia, quería tener hermanos y una madre la peinara para ir al colegio.
     A sus cuatro años de vida su padre le regala lo que sería su gran amor una perrita labrador, juguetona y amorosa la que llamaría Chiki; desde ese momento ella comprende que nunca más estará sola se vuelven inseparables, duermen juntas, corren y juegan todo el día. Daniela comprende que es tener alguien que jamás la dejara, una responsabilidad y compañía.
    Un sábado en la mañana se encuentran en casa de sus tías en Buenaventura, amanece y Daniela se da cuenta que Chiki no está a su lado, no le da mucha importancia sabe que ella es bastante traviesa, pero al ver que no respondía su llamado en pocos minutos la tensión aumenta, Chiki no aparecía por ninguna parte, inmediatamente toda la familia acude al inconsolable llanto de Daniela por su amada amiga, salen a buscarla suponen que no debe estar lejos y tal vez el olor a comida de sus vecinos la atrajo, buscan varias cuadras a la redonda alertan a sus vecinos y desconocidos que si la ven por favor la traigan de regreso, pasan y pasan las horas ya va anocheciendo y Chiki no aparece, Daniela no para de llorar y de culparse pues cree que por no despertarse temprano Chiki se fue, su padre y tías la consuelan diciéndole que ella es una perrita muy inteligente y pronto llegara.
    Cae la noche y  todos con gran desilusión se acuestan, en el silencio de la madrugada su padre logra escuchar un débil sonido proveniente de debajo de la casa, sin duda alguna era Chiki que estaba atrapada en un profundo hueco que a causa del inestable terreno se había formado debajo de la casa. Rápidamente todos en la casa, principalmente el papa de Daniela acuden a tratar de ayudar a Chiki, con linternas palas y cuerdas pretenden sacarla, pasadas varias horas de incansable lucha por ayudarla llega el día y todos los esfuerzos son en vano, se dan cuenta que es imposible llegar hasta donde se encuentra, temen que este herida  pues no se explican cómo llegó ahí, sus vecinos y bomberos llegan a ayudar pero la única solución que encuentran es tumbar una viga de la casa, con el peligro de que algún escombro le caiga encima y empeore la situación, así que entienden que solo ella misma podría salirse saltando con todas sus fuerzas.
    Daniela en medio de su llanto y miedo por la situación de su amada compañera comienza a llamarla situación que hace que  Chiki agudice sus chillidos haciéndole saber su miedo y desesperación; Daniela sabe que solo ella puede calmarla y ayudarla para así darle ánimos de saltar fuerte, entonces se trata de calmar y  con la unión que las caracteriza empieza a explicarle que tiene que saltar fuerte para que valla a sus brazos y no separarse nunca más, la perrita lucha con todas sus fuerzas se escucha como salta y vuelve a caer, algo que era un avance eso motivo a todos los allí presentes a llamarla con ánimos y se formó un coro  “ Chiki salta más fuerte dale más fuerte ” hasta que logra salir del hueco y corre a los brazos de Daniela todos celebran y aplauden siendo esta una experiencia que marcó su vida y que nunca olvidará.

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